lunes, 4 de octubre de 2010

De regreso

Vuelvo cargado, pero no de muchas flores ni mucho color...



Aclaro: me fui a trabajar a la montaña por unos meses, dejando atrás la ciudad, las noticias y el blog -entre otras cosas- pero mi rabia no tardó mucho en volver a niveles normales, aún cuando volví en plan de no dejar que eso me pasara (No hay caso, es parte de mi esencia).

El asunto es que en estos meses sucedieron varios acontecimientos que valdrían una mención, seguramente, pero de la mayor parte ni me enteré, así que no voy a empezar por ahí (queda abierta la opción de que hagan sus aportes en los comentarios, como siempre). Entonces, voy a empezar por lo más reciente.

Golpes de estado, acá a la vuelta

Que en Venezuela lo quisieran tumbar a Hugo Chávez en 2002 o que en Bolivia hayan tratado de voltear a Evo Morales en 2007 y 2008 estaba dentro de las posibilidades, si uno lo piensa bien: ambos apoyan abiertamente el modelo cubano, son grandes productores de hidrocarburos (petróleo y gas, respectivamente) y no tuvieron mejor idea que cargarse a las centenarias oligarquías de su país y a las empresas transnacionales para repartir un poco entre los pobres, condición que también padecen desde hace siglos. Era previsible.

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, no resultó tan afortunado. Lo derrocaron con éxito hace algo más de un año entre varios de los mismos actores de siempre, en un culebrón increíble que todavía no tiene un desenlace definitivo a la vista.

Y el pasado jueves le tocó el turno a Ecuador y a su presidente, Rafael Correa, al que -además del supuesto malentendido por las nuevas remuneraciones policiales- sus detractores no le perdonan la incorporación de ese país al ALBA, haber pedido una auditoría de su deuda externa, ni la orden de desalojo de una base militar estadounidense ubicada en suelo ecuatoriano.

Por cierto, una buena manera de conocer un poco más sobre las gestiones de todos estos mandatarios es mirando el excelente programa Presidentes de Latinoamérica, sobre el cual ya comenté anteriormente.

Y ahora es el turno de...

Hasta aquí, Chile, Colombia, Perú y México siguen indemnes en lo que va de este siglo... ¿será porque no contradicen al Tío Sam?

Brasil entre tanto, mientras esté Lula, no va a tener problemas pero, como ya termina su mandato, la alegría puede tener fin muy pronto.

Argentina, por su parte, tuvo al menos un par de sacudones si contamos la crisis de 2001 -que mostró cómo el PJ y la Alianza le quitaron el respaldo a 2 de los 5 presidentes- y la más reciente, que giró en torno a las retenciones, aunque en ambos casos sería exagerado hablar de golpes de estado.

Atenti che, que la democracia está en juego

No obstante, se vuelve imprescindible analizar, en todos los casos mencionados, el papel de la prensa y de las figuras de la derecha. Personalmente, creo que se puede criticar sin ser golpista, como de hecho lo hago. Sin embargo, me parece que el reestablecimiento de la democracia en nuestro país le costó la vida a demasiadas personas como para que dejemos que cualquier malintencionado, con total impunidad, haga una campaña golpista en contra de un gobierno legítimo.

No digo que haya que censurar a nadie, si no estar atentos a lo que escuchamos y repetimos. Dejarse lavar el cerebro por los medios masivos de comunicación y contribuir al lavado quedándose callado, no recurriendo al propio criterio para evaluar los actos de nuestros gobernantes y tampoco ayudando a formar su criterio a quien pueda carecer de ciertos elementos de análisis, es allanarle el camino a quienes quieren arrasar con los gobiernos por la fuerza.

Con esto no quiero defender al actual partido gobernante, lejos estoy de eso. Defiendo el sistema democrático, el cual -a pesar de todas sus limitaciones- me permite sentir, pensar y decir lo que se me antoja.

El ahorcado

Cómo jugar

En el recuadro 'su intento' se inserta la letra elegida y, si esta pertenece a la palabra, automáticamente aparecerá en la misma en cantidad y posiciones adecuadas o, si no, en la 'papelera'. En ese caso se agrega un trazo en la horca/ahorcado. Diez errores le cuestan la vida al muñeco.
Habiendo acertado o no, se puede clickear en 'Aprender la palabra', que muestra su significado.